Lo que no se ve, no existe

*Un lector nos envía anónimamente este artículo que publicamos por su interés y coincidir con nuestra visión del tema.

Hace pocos días que se han celebrado las tradicionales visitas guiadas al Cabezo Gordo, donde los vecinos del municipio de Torre Pacheco y visitantes de fuera del mismo, han podido disfrutar de este icónico y singular paraje. Las vistas increíbles del Mar Menor y del Campo de Cartagena, unidas a la importancia arqueológica de la Sima de las Palomas, hacen de este lugar una seña de identidad de los pachequeros y pachequeras.

Su silueta, y todo lo que significa, nos ha acompañado siempre. Es la imagen de cabecera de esta web, y también la cabecera de la cuenta de Twitter del concejal Carlos López (PSOE), por citar dos casos destacados. Si miramos a nuestro alrededor, encontraremos más ejemplos como este, pero, ¿nos hemos parado a pensar qué tienen en común todas estas imágenes?

Yo lo he hecho: es la cara sur del Cabezo Gordo. Es lo que vemos cuando nos levantamos por la mañana, y también lo que ven los cientos de miles de turistas que visitan cada año cualquier zona de esta comarca. Pero hay una imagen oculta: la cara norte, donde se esconden las vergüenzas.

La primera vergüenza es el fantasma que sobrevuela nuestras mentes de vez en cuando: el museo arqueológico, o al menos, la mole de hormigón que estaba destinada a serlo. Fue noticia hace unas semanas. Los 8 millones de euros que recibió el derrocado gobierno local del Partido Popular están en búsqueda y captura. La finalización de su construcción y su posterior explotación se ha convertido en una patata caliente que ni gobierno local ni gobierno regional quiere asumir. Tampoco ha explicado nadie dónde está el dinero, aunque muchos lo imaginamos.

La segunda vergüenza es la más antigua, y la más importante. La encontramos en la cantera privada que destruye el Cabezo Gordo día tras día. No hay ningún motivo para mantenerla abierta, y sí muchos motivos para cerrarla. Es alarmante el ritmo al que se está destruyendo la montaña, y más alarmante todavía la posibilidad de que se estén perdiendo restos de nuestra historia como seres humanos. Es desgarrador lo que se ve transitando por la autovía RM-19 que une el Puerto de la Cadena con San Javier. Visualmente, falta un cuarto del Cabezo Gordo.

Aunque ambas vergüenzas tienen solución política, ninguno de los gobiernos locales de la historia pachequera han tomado medidas para defender el Cabezo Gordo. Proyectos puntuales de cartelería y artículos en prensa no han faltado, y es que los lavados de cara son importantes para salir bien en las fotos. Todo indica que esto seguirá siendo así mientras las vergüenzas sigan ocultas en la cara norte del Cabezo Gordo.

Share
This entry was posted in Opinión, Política Local and tagged . Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *